
Introducción
Creamos estos tubos de cuarzo para conservar el calor por una sola razón: para utilizarlos en los hornos comerciales donde se preparan pizzas. Estos tubos emiten calor infrarrojo concentrado, que se dirige exactamente donde se necesita, evitando así que las pizzas queden demasiado secas o sobrecocidas. El objetivo es mantener la humedad dentro de la pizza, sin sacrificar su corteza crujiente y perfecta.
La potencia detrás del calor
Dentro del tubo hay un elemento calefactor infrarrojo de alta eficiencia, diseñado para generar calor rápidamente y de manera precisa. Funciona con 400 V, lo que le permite mantener una temperatura constante, incluso cuando la puerta del horno se abre y cierra constantemente. Esa alta voltaje es lo que permite al tubo generar una gran densidad de energía, manteniendo así una temperatura constante.
Por qué el cuarzo
El cuarzo es el material ideal, ya que puede soportar ciclos rápidos de calentamiento y enfriamiento sin problemas. Además, transmite eficazmente la energía infrarroja. La capa exterior del tubo está diseñada para dirigir el calor hacia la superficie de la comida, y no hacia el aire dentro del horno. Este enfoque permite mantener la humedad dentro de la pizza.
Conexiones y diseño
Para las conexiones, utilizamos conectores R7s: son simples, seguros y adecuados para las condiciones de vibración y expansión térmica que existen en una cocina ocupada. Dentro del tubo, un ambiente lleno de halógenos mantiene estable el filamento, permitiendo que funcione bien incluso a altas temperaturas.
Efectos en el horno de pizza
En la práctica, este tubo proporciona un calor controlable, suficiente para cocinar los ingredientes y dar forma a la corteza de la pizza, sin convertir el horno en un deshidratador. El calor infrarrojo llega rápidamente a la superficie de la masa, creando una barrera que retiene el vapor dentro de la pizza. El resultado es una corteza crujiente y un interior húmedo, cada vez que se utiliza el horno.
Conclusión
Como el nivel de calor es constante una vez que se ajusta, se obtiene un rendimiento predecible, turno tras turno. Una cosa a tener en cuenta es que la alta densidad de calor requiere que el sistema de refrigeración y ventilación del horno esté bien diseñado. De lo contrario, las partes cercanas al tubo pueden calentarse más de lo esperado. Pero cuando todo está bien configurado, la instalación funciona correctamente, el comportamiento térmico es predecible y se reducen las reparaciones necesarias.