
Dejen de tirar el pan quemado
No hay nada más frustrante que sacar una bandeja del horno y descubrir que los bordes del pan están completamente quemados, mientras que el centro sigue siendo masa cruda. Es un verdadero desastre. Se pierden dinero, se desperdician ingredientes, y seguramente uno se siente frustrado.
El problema es sencillo: la temperatura del horno no se distribuye de manera uniforme sobre el pan. La mayoría de los hornos dependen de la convección, es decir, de aire caliente que circula por el interior del horno. Pero el aire es perezoso; se desvía, choca contra las corrientes de aire, y deja “puntos fríos” que arruinan el producto final. Para solucionar esto, sustituimos esos elementos antiguos por lámparas infrarrojas de alta eficiencia.
Cómo funciona realmente
En lugar de esperar a que el aire caliente todo el horno, las lámparas infrarrojas envían energía directamente hacia la masa. Es un método eficiente y rápido. Como podemos ajustar la potencia y la ubicación exacta de las lámparas, podemos crear una distribución uniforme de calor en todo el horno. De esta manera, todos los panes se hornean de manera uniforme.
Los componentes utilizados
Utilizamos vidrio de cuarzo para las cubiertas de las lámparas. ¿Por qué? Porque las panaderías son entornos extremadamente exigentes, y este material no se deforma cuando está caliente. Dependiendo de la capacidad de su panel eléctrico, puede optar por 220V o 380V. Hemos diseñado estos dispositivos para ser reemplazos fáciles, y utilizamos conectores estándar para que no tenga que pasar todo el día arreglando cables.
Un consejo útil: estas lámparas generan mucho calor rápidamente, lo que permite obtener una corteza perfecta. Asegúrese de que su sistema de ventilación sea suficientemente eficaz; de lo contrario, podría dañarse los sensores de control.
Menos desperdicios, más ganancias
Lo mejor de todo es que las lámparas infrarrojas responden al instante. Los elementos calefactores tradicionales son como barcos enormes: tardan mucho en enfriarse. Las lámparas infrarrojas, en cambio, son como coches deportivos. Utilizamos controladores PID para regular la temperatura en tiempo real, evitando así que la temperatura sea demasiado alta y el pan se queme.
Sin embargo, hay un detalle importante: las lámparas infrarrojas necesitan una línea de visión clara. Si la lámpara no puede “ver” el pan, no podrá calentarlo. Por eso invertimos tiempo en calcular la posición adecuada de las lámparas. Cuando la distancia es correcta, el calor se distribuye uniformemente por todo el pan. Ya no habrá puntos fríos ni desperdicio de masa.